domingo, 15 de octubre de 2017

Frankenstein o el moderno Prometeo del siglo XXI. Parte 4.

Tercera carta de Kate a Ben:

17 de abril de 2018

Querido Ben:

Como podrás ver está es la esperada carta, te la escribo seguida de la otra, pero tardaré una semana en enviarla para que te dé tiempo a asimilar este cúmulo de acontecimientos.

Finalmente decidí ayudar a Sophie, sus razones y motivaciones me parecen de lo más nobles. ¿Cuál es sino su finalidad que la de ayudar a la humanidad? Además como habrás podido adivinar su historia tiene una base que se asemeja mucho a la mía, me siento muy identificada con ella. Todo esto viene desencadenado por la muerte de su padre y yo sufrí en aquel trágico accidente la muerte de mis padres y de mi querida hermana pequeña. Confiaba y sigo confiando completamente en ella, aún después de los trágicos acontecimientos que se desencadenaron.

No todo fue tan sencillo, estuve una semana sopesando su petición de ayuda, no me veía del todo capaz de adentrarme en ese mundo en el que la principal regla no es otra que jugar con la vida y la muerte como si nos creyésemos cualquier dios. Esto lo hablé con ella y al final me hizo cambiar de idea.

- Kate no te lo pediría sino viera que esta investigación podría salvar muchas personas. Si realmente funciona no solo crearemos vida, también erradicaremos enfermedades. No es jugar a ser Dios, es una lucha contra el tiempo.

Estas fueron sus palabras y no te miento al decirte que me marcaron. Decidí ayudarla y desde ese momento nos adentramos en una profunda investigación de los componentes que utilizaban los egipcios para conseguir que sus cadáveres momificados se preservasen intactos durante millones de años. Puede parecer simple, pero era todo lo contrario, tuvimos que descartar todos los componentes de aceites vegetales y los procesos de extracción de órganos que eran comunes a todas los momificaciones. Junto a esto tuve que estudiar los prototipos de animales que había realizado Sophie en la universidad, para saber más o menos qué componentes eran compatibles con la tecnología de nanobots. Además Sophie tenía que modificar la programación de estos "bots" desde su unidad de CPU, cada vez que probábamos con otro material. Estuvimos dos meses investigando por todo Egipto, preguntando a profesionales, pero no sacamos nada en claro, sus propuestas eran inútiles, tampoco podíamos decirles cuál era el propósito final del proyecto (cometimos este error una vez y una gran empresa nos estuvo acosando durante días para que les vendiésemos la idea de Sophie).

¿Quién me diría que el material que necesitábamos era de los más abundantes de Egipto? ¿Y que además, daría con él del modo más torpe, penoso y patoso? Todo sucedió en un día lluvioso (algo muy raro en Egipto) me encontraba en las excavaciones y acababa de salir de estudiar otra momia en una de las cámaras funerarias. Fue en ese momento en el que tropecé con una piedra enterrada y caí sobre la arena mojada. Allí tumbada en el medio del desierto me di cuenta, la arena, ese era uno de los componentes que hacía preservar tan bien los cuerpos, esta absorbe el agua del cuerpo que es uno de los factores que provoca la descomposición en el organismo. Había sido uno de los principales hallazgos realizados en mi estancia en la universidad. Acto seguido salí corriendo a buscar a Sophie y le conté mi idea.

- ¡Eso es! Si conseguimos retirar el agua del cuerpo mediante la arena podremos preservarlos. La función que ejerce el agua lo pueden realizar sin problema los nanobots mediante una programación especial a los del resto del cuerpo.

Me alegró mucho en ese momento poder colaborar. Sophie, se pasó cinco meses sin ver la luz del sol, trabajando en el laboratorio con la única ayuda de Eli y posteriormente de Jules, pero eso te lo contaré en la siguiente carta.

Kate Walter.



1 comentario:

  1. Me gusta mucho el fin de estas investigaciones "una lucha contra el tiempo", ese es el gran objetivo del siglo de la imagen. Por otra parte, Lucía, he observado que muchas tildes se volatizan en tus textos:cúmulo, cuál fue mi sopresa, qué componentes, cuál era el propósito, daría con él del modo, dé (referido al verbo dar)...

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