lunes, 23 de octubre de 2017

Frankenstein o el moderno Prometeo del siglo XXI. Parte 7.

Segunda parte de la grabación de Sophie:

Los asesinatos fueron en total cinco en la semana siguiente de la creación del ser. Estos crímenes tenían factores en común: todos se realizaban por la noche, todos las víctimas estaban estrechamente relacionados con nosotros y todos morían de un fuerte golpe en la cabeza. 

Os conté lo que pensaba (que creía qué eran obra de la nueva criatura) en cuánto apareció el primer cadáver, tú fuiste la única que compartiste mis sospechas. Jules y Eli decían por el contrario que eso era imposible ya que como acababa de ser creado era inconcebible que conociese la maldad (un sentimiento demasiado humano para él). Después de la conversación recuerdo que me pediste hablar a solas un momento y me dijiste que si no me parecía sospechoso que Jules y Eli estuvieran en mi contra, cuando hasta en las afirmaciones más tontas o equivocadas siempre se ponían de mi lado.

Reflexioné acerca de esto y me di cuenta de que tenías razón, Kate. La semana en la que nadie podía entrar a ver a la criatura por precaución, Jules se encontraba dentro, fue él quien me dio la idea de realizar una segunda criatura y acudió en mi ayuda cuando pudo constatar que el proyecto no era una farsa. En ese momento estuve tentada de ir directamente a pedirle explicaciones, pero tenía que encontrar primero la copia del sistema de IA que le permitía controlar a la criatura.

Te pedí ayuda con mis sospechas e ideamos un plan. Jules, Eli y yo al conocernos de toda la vida y para intentar despistar a la melancolía que provoca la lejanía del hogar compartíamos una enorme habitación con tres camas. Establecimos que tú quedarías con Eli en las excavaciones para enseñarle más sobre los jeroglíficos (dónde además estaría Jules, ya que yo había quedado con él allí), mientras que yo buscaría en su maleta y en su escritorio su ordenador donde guardaba el programa.

El plan salió según lo planeamos; entré en nuestra habitación donde no había ni un alma, en ese momento me llegó un mensaje:

- ¡Ten cuidado! Jules no está aquí, todavía no ha llegado. Igual ha cambiado de idea y no se presenta. ¡Hazme caso, Sophie!

Me di prisa y busqué por toda la zona de Jules; no encontré absolutamente nada, mientras pensaba en que otros lugares podía haber escondido el portátil, escuché una respiración a mi espalda, pero no era la de Jules (la de este la conocía ya que era muy particular), estuve sopesando la posibilidad de darme la vuelta. Finalmente hice acopio de toda mi valentía y me giré. No estaba preparada para la horrible escena que iba a presenciar, ahí estaba mi creación, pero eso no es lo que me aterró y me llenó de tristeza, lo que provocó mi reacción fue que en sus brazos portaba el cuerpo sin vida de mi querido Jules. Lo dejó en el suelo y dijo:

- Tú eres mi creadora, pero yo soy tu amo.- después huyó.

Te llamé corriendo y tú y Eli os quedasteis de piedra. El horror nos llenaba por dentro. Le dimos una despedida digna y te prometo que toda la vida me reprocharé el no haber confiado en él.

Pero, la cuestión principal era: ¿quién controlaba entonces al monstruo?

1 comentario:

  1. ¡Qué intriga! El ritmo del relato se acelera, quizá porque tienes en ebullición todos esos ingredientes de la historia que se apresuran por llegar a su estado final. En esa carrera alguna tilde se descoloca y otra se evapora. Vuelves a esos desórdenes tan gongorinos: "tenía que primero encontrar", quizá mejor "tenía que encontrar primero o tenía primero que encontrar".

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